INTERVENCIÓN DE BIENES ARQUITECTÓNICOS TERRENOS

INTRODUCCIÓN

El patrimonio cultural es la herencia de un pueblo, la cual encarna su memoria colectiva y resulta a su vez de gran importancia no solo como vinculo de la identidad de los pueblos; sino también como efecto positivo de la actual sociedad.

Las casas de bahareque que hoy están en pie en el territorio nacional son una forma viviente de la estructura de mundo de mediados del siglo XIX; este sistema constructivo es parte de nuestro patrimonio cultural arquitectónico, de allí la importancia de su conservación.

CAUSAS DE DETERIORO

Dejando de lado la mala construcción en relación a su cimentación, disposición, estructura o falta de calidad del material, veremos que las causas más comunes en el deterioro de construcciones con tierra son: humedad, vientos, presencia de vegetales, ataques de animales, e intervenciones incorrectas.

DETERIORO POR EL AGUA

La humedad es responsable de la mayoría de las ruinas, tanto del deterioro por lluvias, como del lento desgaste producido por capilaridad.

Si la lluvia se produce con vientos, pegará no sólo en la cubierta, sino también en los paramentos exteriores de la construcción. De esta manera el agua golpea y va rompiendo y lavando la superficie, agravándose el problema cuando encuentra una abertura o cualquier tipo de discontinuidad o concavidad (penetra por el propio eje del muro y puede ocasionar que la pared se parta en dos, haciendo más fácil el derrumbe total.


También, el causado por la humedad del suelo provoca deterioros serios; ya que al no notarse en un principio, o ser despreciado por el usuario, el problema se va extendiendo hasta ser difícil su erradicación.
La capilaridad (se produce del suelo hacia arriba, en donde le agua trata de ganar ambos paramentos de la pared, por donde se evapora) trae aguas del suelo natural, así como aguas estancadas en sus cercanías o de salpicaduras de aleros, goterones, etc. Por ello es importante la nivelación de los solados y el correcto drenaje de aguas pluviales y de acequias.

El problema de los deterioros por causa del agua, no son sólo los derivados de un lavado o de un estancamiento de una masa líquida dentro de la construcción, sino también el producido por las sales solubles contenidas en ella. Es así que cuando el agua ataca el material llega con una cantidad de sales, al evaporarse y hasta secarse las sales quedan en el edificio, situadas en la zona en que se produjo la evaporación. Estas sales han reaccionado con la tierra y le han quitado la primera cohesión. Entonces la tierra, cae en polvo.

DETERIORO POR AGENTES NATURALES

Los vientos, pueden agravar los problemas producidos por las lluvias, pero también ellos solos, con el arrastre de partículas que azotan a la superficie pueden producir fisuras horizontales y disgregación del material.

También la presencia de vegetales en la misma construcción o en sus cercanías es peligrosa. El hecho de que estas plantas comiencen a crecer dentro del material o se extiendan hasta los cimientos o muros harán que el deterioro sea más o menos irreversible. El congelar la situación puede llegar a ser preferible, ya que el quitado de ramajes destruiría aun más.

El ataque animal llega a ser muy grande en ciertas regiones. A la posibilidad de anidar aves o roedores, se suma el de arácnidos e insectos que taladran muros y cubiertas en forma similar a lo que las termitas hacen en la madera, muchas veces pasando inadvertidos.

Otro agente natural de deterioro es ingreso sísmico y terremotos; el ingreso de fuerzas horizontales y movimientos ondulatorios, en una estructura preparada para recibir cargas verticales hace que se deforme y pueda llegar a destruirse. Sin embargo, es reconocible que el adobe y el bahareque, son sistemas constructivos que han demostrado un comportamiento aceptable frente a los sismos, resistiendo mejor que el hormigón las sacudidas, lo importante es reconocer que el mantenimiento constante de estas estructuras los hace más vulnerables.

INTERVENCIONES INADECUADAS

La mano del hombre suele ser responsable de muchos deterioros. Por un lado por la falta de manutención de edificios y por otro lado, por las intervenciones extemporáneas e incorrectas.

A veces se interviene a tiempo, pero incorrectamente como en los siguientes casos:

  • Lo mas común es que cuando una estructura de tierra se deteriora, el encargado de la construcción decida que la solución para darle mas solidez, es incorporar materiales a los que esta acostumbrado como hierros, hormigones, cales y cementos…
  • Cuando un revoque de barro se cae por efectos de capilaridad, es común ver como se incorpora un mortero de cal y arena reforzado con cemento. En el primer momento da una superficie unificada y la aparente solución al problema. Pero al poco tiempo la capa de mortero caerá como un cascarón, arrastrando con ella otra parte de embarrado y algunos centímetros de la mampostería de tierra. Además, el sistema de equilibrio del agua que sube y se evapora, tiene aquí un agente distorsionante con una nueva zona de salida de humedad y, por ende, de cristalización de sales. Entonces aparte del desprendimiento del nuevo mortero, por encima de él se producirá unos 30 cm de disgregación.
  • La introducción de hierros que se oxidan, aumentan su volumen y pierden sus cualidades estructurales. La introducción de pinturas anticorrosivas no siempre es eficaz al igual que el revestimiento con cemento.
  • También cuenta aquí el agregado de ladrillos o materiales cerámicos con mortero de cal. Distinto seria asentarlos en barro para lograr una mayor cohesión entre lo existente y lo nuevo.
  • El agregado de maderas para dinteles, estructuras, marcos, que tradicionalmente recibieron las arquitecturas térreas, también es causa de deterioro cuando no se ha buscado adherencia entre ambos materiales. Ello puede conseguirse por diversos medios, los mas usados son: clavijas, azuelado de la superficie o revestimiento con una estructura de apoyo: sogas, cañitas, arpillera. El no haber realizado ninguno de estos trabajos ha hecho que en varios de nuestros edificios coloniales cayera el revoque que cubría los dinteles, quedando éstos sin revestimiento.

MANTENIMIENTO

Las técnicas a emplear serán subdivididas en tres grupos principales: de conservación y reparación, de consolidación y de restauración.

Conservación y reparación

La mejor forma para ser perdurar estas construcciones es un correcto mantenimiento. Evidentemente ello se consigue detectando rápidamente los deterioros, estudiando sus causas e interviniendo correctamente.

Es evidente que lo primero a tenerse en cuenta es el detener los agentes peligrosos con aislaciones hidrófugas correctas, aleros drenajes, etc.

Es importante el cuidado permanente de los edificios y la detección inmediata del comienzo de la ruina. Una vez notada ésta, se deberá encargar al especialista el estudio de la causa: asentamiento, presencia de roedores, ruptura de la capa aisladora, etc. Posteriormente se deberá anular la causa y finalmente esperar el efecto causado.

Si el cuidado es continuo y metódico, no se necesitan intervenciones costosas ni desalojo del local, ni interrupción en el funcionamiento del mismo, ya que los arreglos serán mínimos y aislados.

Los arreglos deberán hacerse con los mismos materiales originales. Lo significa que no sólo se usará tierra, sino que ella tendrá las mismas calidades que la anterior. Con esto se conseguirá una continuidad eficaz entre lo existente y lo agregado.

En las reparaciones de acabados de estructuras, se recomienda hacerse con materiales semejantes al original. Primero se quita todo el material en mal estado o desprendido, luego con una brocha o cepillo se limpian las superficies expuestas y toda zona que va a tener contacto con el nuevo material, este tendrá características acordes con lo existente. De esta manera se garantizara la completariedad de ambos materiales. El nuevo material se adherirá y trabajara uniformemente en sentido longitudinal y transversal, los cambios de temperatura o de humedad ambiente le afectarán en forma idéntica, dilatándose o contrayéndose en conjunto. Es importante hacer notar que por la misma calidad del material de base las dilataciones y contracciones son bien absorbidas gracias a su propia elasticidad.

Es así que no hay razones para distraer esfuerzos económicos y constructivos en arreglar una grieta o emparchar un revoque si no se ha techado la gotera, o se ha solucionado el asentamiento, el empuje o cualquier otro factor desencadenante de deterioro.

Consolidación

Cuando el edificio no presenta deterioros importantes o por el contrario, la ruina es irreversible, estamos ante casos en que la tarea a realizar es la consolidación. Es decir, solo se aspiraran a dejar las cosas como están, no innovar, no arreglar ni incorporar elementos. Es común usar estas técnicas si el tipo de intervención es aplicado a sitios arqueológicos de los que se desea conservar los restos hoy existentes, o también, en partes de edificios que se están restaurando o para conseguir una mayor durabilidad de las reparaciones realizadas.

Los consolidantes son aquellas sustancias naturales que por fermentación producen reacciones químicas ligantes, hidrófugas, repelentes de insectos. En la que su adherencia no esta dada solo por su penetración y polimeración, sino porque penetra irregularmente, produciendo un encastre entre la superficie tratada y el alma no tratada.

Debe presentar las siguientes condiciones:

  1. igual coeficiente de dilatación que le material a proteger
  2. fluidez necesaria para penetrar bien
  3. mantenimiento de las condiciones físicas del muro: porosidad, equilibrio húmedo
  4. admisión de nuevos tratamientos que se descubran en el futuro
  5. inalterabilidad de características estéticas
  6. economía

Restauración

Cuando hay que reponer partes caídas, perdidas o deterioradas o se desea incorporar elementos nuevos, estamos ante una restauración. Los principios que la rigen son los mismos postulados en la conservación, es decir homogeneidad y continuidad.

En la restauración es necesario continuar con los materiales originales. Sin embargo, no se entiende porqué seguir trabajando con ellos sin han dado malos resultado. La experiencia indica que ningún material es eterno e indestructible y que las posibles ruinas dependen de muchos factores, pero el más importante es el trabajo continuo. En general los deterioros se han producido más por el descuido prolongado que por el uso de materiales inadecuados.

Como las arquitecturas térreas son muy atacadas por la humedad, en las tareas de la restauración es necesario mantener un buen equilibrio, aunque siempre hará falta mejorar las condiciones hidrófugas.

Cuando el ingreso de las aguas por el techo es la causa del deterioro, será necesario desarmar y rearmar el techo. Si se trata de cubiertas de torta en sentido horizontal no se tendrán mayores problemas: porque indica zona de pocas lluvias y porque no será necesaria una gran adherencia entre las capas.

Tradicionalmente las roturas en la torta se subsanaban aplicando nuevas capas de barro, haciendo una renovación total en la edificación cada tantos años.
En techos de gran pendiente deberá hacerse sobre el aislante un nuevo entramado para soportar la última capa de barro.

Cuando se trata de restaurar muros es lógico que ello se haga con el mismo material original, buscando que la composición y el amasado sean similares. Puede reutilizarse la tierra proveniente de la ruina. Sin embargo existen técnicas que le ven inconvenientes a tal sistema por la presencia de materia orgánica microscópica particularmente rizomas; que pueden alterar el material en cierto tiempo. Aunque con una protección correcta con aislación hidrófuga, enlucidos y encalados aleja esos peligros.

Entonces al entrar en una obra de restauración en la que se encuentra mucha tierra proveniente de las antiguas construcciones es factible el empleo de ella en las nuevas obras. Con eso se consigue homogeneidad entre ambas partes. Pero debe tenerse cuidado en la fabricación, primero haciendo un buen cernido y luego estudiando bien los agregados que se le harán. Lógicamente se mantendrán medidas y características generales en cada pieza y en su disposición.

Como seguramente aun estén en pie muros en malas condiciones, será necesario hacer la prueba de carga y plomo correspondientes y el estudio de los deterioros generales antes de decidir su mantenimiento o demolición.

Es probable que la perdida de techos o de habitaciones quede un muro cortado en sentido horizontal o vertical(o con una pequeña inclinación). En tal caso el agregar nuevas partes desde le corte puede traer fisuras posteriores por asentamientos, falta de conexión, etc. Entonces se procederá a un recorte de lo existente para conseguir un correcto engarce. Para ello es corriente hacer cortes dentados: en horizontal formando almenas y en vertical escalonamientos según lo permita la ruina.

En general las restauraciones de los entramados requieren más cuidado y a veces la renovación total de paño. De todos modos hay que estar bien seguros de que le entramado de apoyo esta en correctas condiciones antes de decidir su mantenimiento. Una vez visto que le entramado es útil aun, se procede a nuevo embarre necesitando mojar mucho las superficies de contacto con el barro viejo. Luego las capas se hacen muy delgadas hasta alcanzar el espesor original.

Debe tenerse en cuenta que no se garantiza una correcta restauración por el solo hecho, de usar tierra. Es necesario conservar las mismas características de composición, amasado, secado y disposición arquitectónica del primitivo edificio. Ello, aparte de ser éticamente necesario, es importante también desde el punto de vista constructivo.

Es así que la correcta restauración de las arquitecturas de tierra se lograra respetando lo que se mantuvo en pie e incorporando materiales, técnicas y disposiciones que den continuidad al edificio y hagan trabajar el conjunto de forma homogénea, solidaria y elástica.